Perdida en la ciudad

Mi año en retrospectiva…

Es 28 de diciembre y tengo la costumbre de por estas fechas ver hacia atrás y conseguirme con esas cosas buenas y no tan buenas que me dejó el año, darme cuenta de que cosas aprendí, que cosas hice mal, quienes se fueron, quienes llegaron y quienes han permanecido.

Me da por hablar de personas y hechos, de sentido y sentimientos. De ciclos que se abrieron y de esos otros que llegaron a su final o que debo decidir si cerrar o no.

Sin duda, vivir acá me ha cambiado muchísimo, he crecido en muchos aspectos pero también me he vuelto mas niña y vulnerable en otros.

Este año conseguí un trabajo genial y renuncié. Paré en otro trabajo que me hizo apreciar el anterior y ahora estoy desempleada. Me enfermé de todo lo posible (mentira, para eso debería incluir el diciembre de 2010). Creí morir de amor y sobreviví. Me enamoré perdidamente y me equivoqué. Descubrí que es bueno decir las cosas cuando se sienten y cuando se puede porque luego puede ser demasiado tarde, si, entendí que pueden haber dolores muy grandes, pero perder a un amigo, a un hermano hace que todo lo demás se vea chiquitico.

Cometí muchos errores, me arriesgue y soñé. Este año viví en el apartamento de alguien despreciable, en un hostel, en un apto con un vecino creepy y ahora al parecer en uno de gente “normal”.

Descubrí que las personas fingen, pero que también hay gente buena que siempre está para mi (aún cuando no lo merezco).

Aprendí de arte, a “comer lo que había”, aprendí a cocinar nuevas recetas, a callar aunque quiera hablar y a hablar aunque prefiera callar.

Leí sobre Pavlov, Van Gogh, Bolivar, Disney, accidentes aéreos, Platón, Aristóteles, el origen de la Ley de Murphy, Roma y un montón de cosas más. Me leí dos veces Cien Años de Soledad, leí por (inserte un número muy grande aquí) vez El Principito y como siempre, le encontré algo nuevo y fascinante. Empecé a leer Sangre en el Diván y no lo terminé, también me leí por 5ta vez El Perfume de Patrick Süskind. Ahora que veo no he leído mucho este año, debo preparar una lista y comenzar de nuevo en el próximo.

Mi mamá se mudó a Chile y se casó, mi papá sigue en Venezuela y deben operarlo, mi hermano se graduó de bachiller y mi hermanita paso a “camisa azul”. Mi tio Eduardo se mudó a NY y por alguna extraña razón volvió ahora en diciembre a Venezuela.

Hablé de cuando estuviese viejita y le dije que era el amor más puro que podía existir, así se fue y así siempre lo recordaré. También vi a un hombre muy importante en mi vida llorar y me partió el alma en pedacitos.

Comí asado negro de mi papá, tomé vino hasta más no poder. Vi a Roberto y hablé con Luis Fernando. Vi a mi gente de la universidad pero no fui a San Cristobal. Comí en Yogen y fui al SIG.

Stella me acompaño unos días, conocí a un poeta y comimos pizza y cosas sabrosas por diez días.

Viajé a Venezuela y dejé a mi roommate sola, ahora ella se fue en navidad y me toca estar sola a mi.

Conocí a buenas personas. Decepcioné y me decepcionaron. Descubrí que soy muy crédula y confiada.

Sentí miedo y terror, pero también felicidad abrumadora.

Le abrí las puertas a personas que a pesar de cerrárselas en la cara un montón de veces (o de no estar ahí ni siquiera para abrir) seguían ahí.

Estudié, deje de estudiar y ahora volvi de nuevo. Ame y me entregué. Hice cursilerías, hice malcriadeces y lloré con películas de Disney.

Este año no fue malo viéndolo en perspectiva, lo malo fue como acabó.

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